
...en vez de sentirme deprimido, he desarrollado una especie de doble moral en la que, a la vez que deseo algo, sé que lógicamente no deseo conseguirlo por un tácito temor a alterar mi vida cotidiana en un muy exclusivo aspecto de mi vida personal.
En este sentido (¡exclusivamente en éste!) prefiero -otra vez, tácitamente- un mundo estático a uno lleno de cambios... Aunque acepto que una 'revolución' no me caería nada mal.
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