domingo, diciembre 25, 2011

Nota al margen #1

Por supuesto que ninguna actividad está exenta de crítica, pero ¿qué autoridad intelectual se auto-confieren aquellos que intentan normar actividades ajenas a su propia experiencia? ¿qué clase de cosas los envalentona?

1 comentarios:

Cosimo dijo...

Pues a mí no me parece tan escandaloso que haya gente que hace eso (a lo mejor porque los filósofos lo hacen TODO el tiempo).

Pero piensa que no es tan raro. Los críticos de arte y los críticos gastronómicos regularmente hacen lo que criticas y en principio no parece que esté mal.

Y también está el ejemplo extremo de los analistas políticos. Ellos no sólo no suelen participar en la política, sino que incluso muchos les exigen que no se involucren en política. La idea es que si se involucraran en la política sus opiniones estarían sesgadas.

Yo creo que para normar una actividad basta con tener sentido común que, por otro lado, más bien es muy escaso.