Parte del asunto de ordenar mi librero incluyó hacer un inventario de los libros y revistas que tengo. Aún me falta poner en orden mi colección de National Geographic, pero logré hacer un listado de todos mis ejemplares de "La Mosca en La Pared" que, si ustedes no lo saben, fue una revista de rock que se publicó desde los 90's hasta hace unos cuatro años. "La Mosca" se distinguía por hacer mofa de muchos personajes y situaciones del rock mexicano y (eso seguro no lo saben) fue donde comencé a leer sobre grupos y cantantes (la palabra "solistas" nunca me ha gustado) que después se volvieron parte de la música que más escucho.
Durante el inventario descubrí que desde que mi papá comenzó a comprar la revista en el número 51, me hacían falta diez ejemplares y diez números especiales (estos últimos dedicados a personajes y bandas específicos) para completar la colección hasta el número final 125. Quizás porque siempre he sentido cierta tranquilidad y una extraña satisfacción al ordenar mis cosas (tal vez incluso debí ser bibliotecario), me puse a buscar los números faltantes en internet y encontré unos diez, de los cuales conseguí comprar tres en estos últimos tres días.
Uno de ellos, con una foto de portada que quizás no fuera de las mejores que sacó la revista, me atrapó:
No sólo es que Juliette Lewis me parezca atractiva y que el reportaje acerca de "Juliette & The Licks" tenga un par de buenas fotos de ella, ni que haya un reportaje de Cat Power, otro de Jessy Bulbo y varios de mujeres en la música (no sólo en el rock). Lo que me sorprendió y me alegró fue que en las páginas centrales hubiera una sección dedicada a "Tidal", el primer disco de Fiona Apple.
Acepto que soy totalmente parcial a la Apple, pero ¿está mal emocionarte cuando escuchas canciones depresivas cantadas por una mujer con una voz que exhibe profundamente su amargura? Alguna vez, una amiga cercana me dijo que le parecía extraño que yo pudiera sentirme identificado con cualquier música cuando a veces me muestro tan poco sensible y con tan poca empatía.
No recuerdo qué le respondí, pero les aseguro que los que somos poco expresivos también tenemos sentimientos. Incluso creo que nosotros tenemos más derecho a identificarnos con la amargura y con la melancolía de algunas canciones. Al fin y al cabo, sólo somos personas que no sabemos expresar de manera adecuada nuestras emociones, la música (para mí la de Fiona Apple mucho más) nos permite exhibir esas sensaciones que no somos capaces de manifestar de ninguna otra forma y que buscan salir de nuestro cuerpo de cualquier modo posible.
1 comentarios:
Yo, por ejemplo, siempre estoy llorando por dentro.
¿Me creerás que me acabo de enterar con tu post de que ya no publican la mosca?
Si te interesa yo tengo varios ejemplares anteriores al 50, el más viejo que tengo es el 21! donde sale la barranca. Y también tengo casi todos desde la 63 hasta la 86 y alguas esporádicas hasta la 103 o algo así. Te las regalo, pero son un chingo! si quieres ven por ellas a Ags. JA!
yo también la compraba todo el tiempo pero me empezaron a caer muy mal y dejé de comprarla. Me daba la impresión de que los tipos que escribían no sabían nada, nada de música. Al menos servía como una guía para saber qué música escuchar, pero pues ya hay internet, ja!
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