lunes, enero 09, 2012

El atemporal Henry



Hay escenarios que les quedan muy grandes a sus protagonistas, a veces sin importar lo famosos o lo talentosos que éstos sean. Quizás en el ámbito trivial de los deportes sea donde más seguido ocurren este tipo de situaciones o, al menos, donde más solemos observarlas.

¿Cuántas veces un deportista del que se espera una gran actuación en un escenario imponente queda a deber al público que lo observa? Ya sea en finales de torneos, juegos de relevancia o en muchos otros lugares y circunstancias hemos visto a alguien fallar cuando menos se le es permitido hacerlo.

Obviamente el más común de los deportes no es ajeno a estas fallas. Los penales de la selección mexicana en los mundiales y la actuación mediocre de Cristiano Ronaldo en el último clásico español son ejemplos cercanos geográfica y temporalmente.

Es por ello que yo no esperaba demasiado del debut de Thierry Henry con el Arsenal FC en la FA Cup. La historia es conocida por medio mundo: hace cinco años Henry salió de Londres, en donde era ídolo de la afición del Arsenal y figura de su equipo, y llegó al FC Barcelona. Es aún el máximo goleador del equipo londinense y su regreso, a pesar de sus 34 años de edad, era esperado por toda la afición.

A pesar de ser un partido de la copa de Inglaterra, el escenario era muy grande en cuanto a expectativas y el rival -el histórico Leeds United que hoy compite en segunda división- hizo lo suficiente para poner las cosas difíciles. El Arsenal, que carece de goles y tiene errores defensivos en cada partido que juega esta temporada, a duras apenas conseguía rematar a gol.

Cuando Henry entró, la televisión enfocó a las pancartas: "Henry: The Legend", decían varias de ellas. Al crecer las ilusiones de la afición, la presión sobre los deportistas también lo hace y a muchos de ellos el escenario los derrota. Pero a Henry no.

Después de ser aplaudido de una manera sin precedentes al entrar de cambio por Chamakh y de haber tocado cuatro veces el balón; al minuto 79, Song filtró un pase hacia la banda izquierda en donde se encontraba el jugador francés. Al recibir el balón, Henry parecía haber estado ahí desde siempre, en un escenario más que conocido del que simulaba no haberse ido nunca. Sus movimientos fueron los usuales: recepción, perfil y remate a contrapalo. Henry lo hizo con tanta naturalidad que su festejo bien pudo ser cualquiera de aquellos que hizo de 2001 a 2007 (que casi siempre consistían de correr hacia el córner con los brazos plegados y la mirada seria viendo a la afición); pero fue diferente, si acaso el único gesto que él se permitió hacer distinto a su época anterior en el Arsenal.

El Arsenal ganó con ese gol, y ahí estaba Henry festejando, más efusivamente que nunca pero como si nunca se hubiera marchado de Londres.

0 comentarios: